Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada. Distopías del XXI.

De acuerdo con la definición RAE, se entiende por Distopía la “Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana

Decía Edmund Burke que “Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada” y no iba desencaminado. En pleno s. XXI, vemos la progresión de este mundo nuestro que no hace presagiar, de entrada, nada bueno. De hecho, cada vez estamos más cerca de aquellas “locuras” que brotaron de cabezas inmortales de la literatura como Aldous L. Huxley, George Orwell o Ray Bradbury, por citar las tres referencias ineludibles. Es inevitable recordar obras como 1984 (G. Orwell), Tiempo desarticulado (Philip K. Dick), Un mundo feliz (Aldous Huxley), obra que me recuerda otra frase célebre de Edmund Burke: “El pueblo nunca renuncia a sus libertades si no es por el engaño de una ilusión” y Fahrenheit 451 (Ray Bradbury), en las que el sistema político-social navegaba por unos derroteros de represión directa (1984 y Fahrenheit 451) o indirecta (Un mundo feliz).INGSOC_George_Orwell_1984

Por otro lado, novelas como Soy Leyenda (Richard Matheson) o Los clanes de la Luna Alfana (Philip K. Dick) muestran una crítica brutal que deja en evidencia la demonización de lo diferente y, en el caso de La Isla (Aldous Huxley), la demonización de lo que va contra corriente… y ¡eso es algo que ocurre ya de manera sistemática en nuestra sociedad del “pan y circo”! Existen, un buen número de novelas o relatos que tratan estos temas que, como podremos llegar a ver, eran tal vez descabellados en sus años de publicación pero en la actualidad no nos son lejanos.

libroEn otro orden de cosas, me parece interesante mencionar otras obras que, valiéndose de un escenario catastrófico-apocalíptico, describieron el salvajismo de una sociedad que comenzaba a pudrirse o, al menos, así lo vieron o lo intuyeron sus autores. Herbert G. Wells publicó La guerra de los mundos en 1898 y John Wyldham, por su parte, hizo lo propio con El día de los Trífidos en 1951, ambos plasmando de manera magistral la dañina conducta humana en tiempos de crisis a la vez que dejaban abierta la puerta a la esperanza.

tumblr_masbephBNb1qlxr40o1_1280Si algo tienen en común todas las obras mencionadas es que todas ellas dejan una pequeña puerta abierta a la esperanza, porque siempre hay alguien que ve la realidad de otra manera y, no sólo observa, sino que actúa. En nuestro mundo actual, alienado profundamente por panes y circos (fútbol, toros, Pokémon Go, bodas de realeza europea, Planes Pive s/n, vuelos baratos y amnistías fiscales), estamos ya experimentando algunas de las “ideas” que se plasmaron en aquellas obras y que, por desgracia, no son de las que habrían de mejorar nada para la mayoría de las personas sino que son favorables a las minorías que ostentan el poder (con la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana, tenemos suficiente ejemplo. Cuando la llaman Ley Mordaza será por algo).

Por una parte, todos los panes y circos mencionados se establecen para alcanzar un fin; por otra parte, la legislación “a la carta” a nivel mundial es algo que será harto difícil extirpar. Sólo nos queda que los hombres y mujeres de bien, como decía Burke (ojo, que aun citando a este señor, no comulgo en absoluto con sus ideas). Acabo de recordar a este respecto, como ejemplos de buenos gobiernos y buenas administraciones otras dos obras que me impactaron por sus ideas (aunque actualmente sería completamente imposible aplicar su filosofía o su doctrina, adaptadas al s.XXI en lo relativo a políticas de igualdad, derechos, etc., es posible que no fuesen del todo malas). Son La República (Platón) y Utopía (Tomás Moro), siendo mucho más progresista y objetiva la segunda que la primera (tengamos en cuenta que las separan casi 1900 años…).

Un-mundo-felizResulta curioso como son inaplicables, por algunos de los motivos mencionados anteriormente, partes de la doctrina, demasiado teórica tal vez al sistema capitalista que empapa el mundo y que, lejos de ser beneficioso, está resultando extremadamente corrosivo. Las virtudes o desventajas del capitalismo son discutibles. En mi opinión, como todo en esta vida, todo en su justa medida puede ser de utilidad. El exceso es peligroso, sea de la índole que sea, incluyendo el dinero. Por eso necesitamos que los hombres y mujeres de bien hagan algo. No podemos salvar el mundo ni cambiarlo a título personal pero podemos poner nuestro ladrillo y, con el tiempo, podremos construir una casa. Es necesario que tomemos conciencia de lo importante para no llegar a vivir en novelas como 1984 o Fahrenheit 451 o Un mundo feliz; no puede existir un solo Winston o un solo Montag o un solo Bernard; todos debemos ser Winston Smith , Guy Montag o Bernard Marx.

Un Universo. Una Reflexión.

¿Dónde estás, Albert?

Todos recordamos las lágrimas del antipopulista Albert Rivera (presidente de algo denominado Ciudadanos) cuando visitó Venezuela para solidarizarse con el famoso opositor Leopoldo López. Pues bien, Sr. Rivera, como no tengo mucho tiempo seré breve… muy breve y le dejaré tres enlaces a tres ediciones digitales de determinados periódicos de distinto tinte político en las que se exponen algunas razones por las qué llorar. Por supuesto no son, ni de lejos, las únicas pero, según a quién le convenga, son más o menos mediáticas:

  1. Turquía
  2. Río
  3. Angrois

En referencia a estos tres enlaces (poco significativos para usted, probablemente), le diré que, en el caso de lo que ocurre ahora mismo en Turquía, todo apunta a que han superado con creces el número de opositores al régimen (y hablo de opositores y no de golpistas) encarcelados. Lloremos. El Río de Janeiro, ante los JJOO’16, comienza la purga de las calles, como ya había sucedido en su momento con la visita del Papa y otras reuniones de índole internacional. Lloremos. La investigación del accidente ferroviario de Angrois, que todos conocemos, sigue destapando irregularidades, mentiras y demás artimañas de determinados grupos políticos y de otras esferas, como ya había sucedido con el accidente de metro de Valencia, el Yak 42, Prestige y un lamentablemente largo etc. Por todos ellos, lloremos.

Sr. Rivera, teniendo en cuenta lo sensible (dramático, diría yo) que es usted, no le van a quedar lágrimas líquidas en el alma para llorar suficiente…. claro, es que ahora España ya se encarrila y el mundo es un poquillo mejor. Pues bien, para terminar, le dejaré otro enlace de propina relacionado con su bienquerida Venezuela:

Venezuela

PD. Me gustaría expresar, de todas formas que, aunque indico enlaces a diversas publicaciones, NO PONGO LA MANO EN EL FUEGO POR QUE SUS INFORMACIONES SEAN VERACES, y prefiero puntualizarlo porque, como bien sabemos, dependiendo de quién sea el jefe del periódico de turno, el punto de vista y los intereses pueden ser (y serán) muy distintos, sin duda. Por favor, cojamos con pinzas todo lo que leamos y más si viene de grandes grupos editoriales.

El Estado del Bienestar

Los mismos políticos que no han sabido gobernar España después del 20 de diciembre de 2015 y que ahora, tras el 26 de junio, desarrollan en sus particulares juegos de rol estrategias como si tratasen de pasar un nuevo nivel, hablan a menudo del Estado del bienestar. El equipo del Partido Popular, atrincherado desde el 20D en su Génova, capeando temporales de corrupción, apela a que la llegada de partidos como Unidos Podemos acabará con el estado de bienestar; el equipo de ese esperpento llamado Ciudadanos, efectúa la misma apelación alertando sobre los populismos y el anhelo de sillones, al tiempo que va a llorar a Venezuela y pacta puestos en la mesa del Congreso (ahora Venezuela ya no importa y en la Mesa del Congreso se sentarán en taburetes); el Partido Socialista, envuelto en su “problema en casa”, hace lo propio y camina como pollo sin cabeza dejando que sean los demás los que cometan los errores; y Unidos Podemos, al margen de haber sido el blanco de todos los ataques, por activa y por pasiva de grupos políticos, medios de comunicación, asociaciones subvencionadas por el Estado, y un largo etcétera de sabios de ocasión y oportunistas caducos (que aparecen cuando “hace falta”), ha sido una fuerza política incapaz de mostrar una organización estable con posibilidades de gobernar (insisto que el discurso del miedo promovido por PP, PSOE y C’s ha tenido gran parte de culpa…).

Pues bien, el famoso “Estado del bienestar” al que se refieren estos políticos de derechas, principalmente (teniendo en cuenta que los intentos del PSOE son del todo menos sociales o socialistas) es SU Estado del bienestar; el Estado del bienestar del fin de semana en Baqueira Beret con los esquíes, el Estado del bienestar de las casas de veraneo en Pontevedra; el Estado del bienestar de las dietas de desplazamiento y manutención de Diputados con viviendas en Madrid; el Estado del bienestar del yate y el picadero, el chalet y la mansión, los coches deportivos y los viajes con estancia en hoteles de lujo, los bolsos Louis Vuitton, los paseos en Ferrari… El Estado del bienestar que permite esconder dineros, en ocasiones de dudosa procedencia, en paraísos fiscales para luego devolverlos a España por medio de amnistías fiscales… Contratos a dedo, beneficios a familiares y amigos… (oiga, que hablamos de muchos millones de euros). Ese es el Estado de bienestar que defienden esta clase de personas.

Por otro lado, promueven otra clase de “Estado de bienestar”, que es el del Plan Pive (ya van por el octavo), para que tú y yo podamos comprarnos un coche con matrícula relucientemente nueva (es curioso que algo parecido ocurrió con la burbuja inmobiliaria y ahora desahucian a la gente que no puede pagar hipotecas de hace 15 años, solo que ahora lo hacen con los coches, que es menos problemático y será mucho menos dramático), el “Estado del bienestar” del empleo que habiéndolo, es cada vez más barato, más precario y menos duradero, pero el baile de cifras es el que es, manipulado o no, y lo que se queda en la retina del público es el gráfico (vean sino lo que se hace en TVE).

El Estado del bienestar (el de los políticos, el de los ricos y el de los políticos ricos) se perpetúa; el Estado del bienestar (el de los hipotecados) se mantiene y sigue velando la vista de los ciudadanos; y el Estado del bienestar del parado, el que no encuentra trabajo, el que hace cursos del SEPE de tres meses para elaborar un currículum, el que se va al comedor social… ese Estado del bienestar es el oculto y el que no importa, el del mendigo en el cajero (bueno, les importa cuando hay visita del Papa, momento en que los barren de la calle, mientras tanto, Villalobos juega al Candy Crush en el IPad del Congreso).

Los políticos actuales, herederos de los que dominaron hace 40 años, promueven continuar con un régimen que debería cambiar, comenzando por una Constitución obsoleta y hecha a medida. Dice el Código Civil (art. 3) que las leyes habrán de interpretarse de acuerdo con la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas, por lo que la Carta Magna española ya tiene aquí un problema grave de salud: no puede aplicarse en demasiados casos ya a la realidad de la España en la que vivimos.

Un Universo. Una Reflexión.